sábado, 16 de julio de 2011

Tarde en “Los Sanjuanes” de Coria (27 de junio de 2011)

El pasado 27 de junio por la tarde me fui a Coria, ya que un colega coriano me había invitado a los “Sanjuanes", fiesta de Interés Turístico Nacional. En concreto, fui a la lidia del toro. La cosa consiste en que sueltan un toro por las calles del casco antiguo de Coria, la gente le toca los cojones al bicho, el toro corre detrás del personal, que en gran parte va ataviado como en San Fermín, y pasadas dos horas un escopetero le da matarile. Cuando viene el toro el personal se refugia subido a rejas de ventanas o dentro de bares, peñas o casas particulares que instalan barrotes en las puertas para que no entre el animal, pero que sí permiten el paso de personas. Allí te puedes meter en cualquier sitio para refugiarte del bicho. Lo tradicional es que las peñas alquilen locales en las calles del casco antiguo y los socios estén allí alternando. Aparte, instalan graderíos en puntos claves, como las plazas, para que la gente vea el espectáculo sentada cómodamente. Debajo de esos graderíos también te puedes refugiar en unas especie de jaulas. Y el recorrido del toro está acotado, de tal manera que no se puede salir del Casco Antiguo porque las salidas están cerradas. Es curioso porque en los accesos al casco hay un cartel de advertencia donde pone que allí entras bajo tu responsabilidad y blablabla.

"Campechano", el protagonista de la lidia.

Llegamos a Coria poco antes de las 20:30h. 37 grados de temperatura y un casco antiguo petao de gente de todas las edades y pelajes. Y mucha niña mona, “estilo sanferminero”. Nosotros pensábamos que no nos iban a meter en el meollo, que íbamos a estar por allí en la peña de este hombre tomando algo y poco más. Estábamos equivocados! Nos metió por las calles siguiendo la ruta del animal... Imaginaos al Duque, que no está precisamente en buena forma, subiéndose a una reja, subiéndose a una valla y saltando al otro lado, corriendo a lugar seguro (es decir detrás de unos barrotes), etc. En tensión a la mínima señal de que el morlaco se aproximaba. Fue un subidón tremendo, madre moide! Hacia tiempo que no descargaba tanta adrenalina, jejeje. Aparte, no he sudado más en mí vida, entre la caló y los nervios, jajaja. Pero me lo pasé bien. Ahora, no vuelvo a jugármela si no es con un coriano al lado, que sabe como va el asunto y te lleva por tal o cual calle y sabe donde está el toro en cada momento. Al final, me arrepentí de no llevarme la máquina de retratar. El Sr Calvo, como casi siempre, tuvo razón al advertirme.

La lidia empieza en la plaza, que es donde sueltan al toro.
Esa parte nos la perdimos.

Cuando sacrifican al toro, el personal va desfilando a cenar para después salir otra vez de cachondeo y mucha otra gente llena terrazas y veladores. La fiesta dura varios días y también hay encierros diurnos y nocturnos, aparte de las lidias, que son todos o casi todos los días. La fiesta no sólo son toros, hay más programa festivo con distintas actividades, ya que son las fiestas grandes de Coria. Este año actuó Rosendo, por ejemplo.

El toro campando a sus anchas.

Además de jugárnosla con el toro, nos estuvieron enseñando el casco antiguo de Coria, pues la lidia se desarrollaba intramuros. Y me gustó bastante lo que vi. Quiero volver provisto de cámara de fotos para hacer un turismo al uso, jejeje. Estuvimos comentando que Coria, en materia de turismo, es la gran olvidada de la provincia de Cáceres. Y, cómo no, me encontré con alguien de Badajoz: el “refo” mayor, amigo de Estevez, al cual se le notaba que le había dado al pirriaque.

La multitud, expectante.

Para terminar, os dejo estas palabras que describen el tradicional inicio de la lidia (Extraídas de la web www.coria.org):

"Con el sonido de la tercera campanada, mágico son que en Coria durante el desarrollo de la lidia de los toros anuncia la apertura de puertas, se abren las cuatro “portonas” que cierran la plaza: “de Santiago”, “del Esprés”, “de Alonso Díaz” y “de las Monjas” en el momento que el reloj del antiguo Consistorio marca las cuatro y media. Y con élla, asistimos al momento estelar de la Fiesta; al orgullo del pueblo de Coria; a disfrutar de los toros que libremente y, sin imposición alguna, corretean por las angulosas y estrechas calles del vetusto recinto intramuros que, para tal fin, ha sido cerrado a cal y canto por medio de las sempiternas y simbólicas “portonas” de madera: “de San Pedro”, “de la Cava”, “de las Cuatro Calles” y “del Carmen” que, durante aquellos tiempos bélicos de la historia cauriense, sirvieron para cegar las puertas de acceso obradas en la robusta muralla de estirpe romana; sin duda, una de las mejor conservadas, en su conjunto, de todas las halladas en el resto de Europa.

Un ligero cosquilleo os hormigueará en el interior de vuestros vientres, sabedores de que el morlaco puede presentarse en vuestro camino en cualquier instante. Ahora el riesgo de la fiesta ancestral acecha; fuego y sabia nueva que siguen palpitando en los corazones de los arriesgados Caurienses que, con pasión y ardor, se exponen, expectantes, ante ese silencioso latido del toro que desafiante prepara su violento ataque hacia la nutrida multitud que se agolpa a su alrededor con la intención de sortearle o acompañarle en la carrera que éste va describiendo por el recorrido a su expreso deseo".

Las fotos que acompañan a la entrada son del lunes 27 de junio y están sacadas de la web de Radio Interior:

http://www.radiointerior.es/index.php?op=album&cat=32&alb=168#


Y de este álbum de Picasa:

https://picasaweb.google.com/117635542905346864144/SanJuan2011CronicaDia27TardeToro09